lunes, 11 de noviembre de 2013

Uyuni, poca moda y mucha desorganización

La idea de hacer un desfile de modas internacional en pleno salar sonaba genial y causó gran expectativa entre el público, especialmente porque la promoción que se hizo en el país en días previos fue continua. Sin embargo, la magnitud del evento le quedó grande a los organizadores, que no pudieron controlar situaciones adversas, que se escaparon de sus manos, como el hecho de que 42 personas, entre diseñadores internacionales y prensa invitada, no pudieron ser trasladadas de retorno a Santa Cruz, por falta de iluminación en la pista del aeropuerto.

Uyuni, poca moda y mucha desorganización

Una docena de diseñadores, la mayoría internacionales, expusieron sus creaciones sobre una pasarela, que fue improvisada, en pleno salar de Uyuni. El show comenzó demorado, a causa del atraso de más de tres horas que tuvo el vuelo inaugural de BoA desde Santa Cruz hasta Uyuni.

Al arribar a la ciudad, la comitiva esperó la llegada del presidente Evo Morales, que inauguró este nuevo destino de la aerolínea nacional. Después del protocolo, la comitiva que llegó desde Santa Cruz, entre ellos la maestra de ceremonias, Sandra Coscío, se dirigió hasta la isla de Incahuasi, en medio salar, a hora y media de la ciudad, para empezar el desfile con la colección del venezolano Nicolas Felizola, cuya propuesta no tuvo una tendencia definida con claridad y se movió entre trajes negros, transparencias y bordados. Sin embargo fue uno de los más aplaudidos.

La colección que recibió mejores comentarios fue la de la mexicana Fernanda Melo, que apostó por prendas urbanas, con un estilo que se acercaba bastante al jippi- chic, con mandalas y círculos estampados en las prendas. El también mexicano Ricardo Patraca mostró joyas con piedras en colores rojo, coral y fucsia, mientras que entre los diseñadores nacionales Sonia Avilés de Sucre fusionó textiles artesanales chuquisaqueños con brillos y bordados en sus trajes de gala y cóctel.
El cierre del show estuvo a cargo de Galo Sánchez, el creador del desfile, que apostó por un mix de tendencias, con vestidos de gala brillosos, trajes con aguayos, y para el final se reservó a Katherine David vestida con un traje de novia.

También le restaron brillo al espectáculo la interrupción con discursos con tintes políticos, la presentación de un grupo de pobladores, que bailaron mientras flamearon banderas del partido
de gobierno y wiphalas y la imagen poco prolija que se transmitió al país en una transmisión a través de Bolivia TV. Y así, aunque el salar se vistió de moda, quedaron demasiados hilos colgando

  ELLOS OPINARON

OPTIMISMO, PESE A TODO

Aunque los diseñadores internacionales sufrieron por la desorganización, quisieron regresar a sus países con impresiones positivas. Álvaro Reyes, de Colombia, comentó: “estas cosas pasan, nos dejaron en Uyuni y punto. Si el aeropuerto no tiene luz, debieron habernos avisado que el vuelo no podía salir más tarde. Pero el reto es hacer otro desfile con mas organización y asegurarnos de que salga mejor”. Mientras que el venezolano Samy Gicherman aseguró que, pese a que no pudo llegar a tiempo al aeropuerto, y perdió su conexión internacional, considera que la experiencia fue buena.

El Deber


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